domingo, 15 de noviembre de 2009

Juan Montalvo

TRAS LA TINTA POLÍTICA DE JUAN MONTALVO

· Donde se educo:
Juan María Montalvo Fiallos fue un importante ensayista y novelista ecuatoriano, nacido en Ambato el 13 de Abril de 1832.
Se educó en el Convictorio de San Francisco y en el Seminario San Luis, lugares en los que asombró a maestros y alumnos con su gran memoria, dedicación y facilidad de palabra, mas, su educación universitaria quedó incompleta pues nunca se sintió conforme, ni con los textos obligados, ni con hallarse abogado.
Entre
1846 y 1848 empezó a estudiar gramática latina en el colegio San Fernando. Posteriormente estudió filosofía en el seminario San Luis, donde recibió el grado de maestro, y después ingresó a la Universidad de Quito para estudiar Derecho, no porque quisiera ser abogado, sino porque entre las profesiones de entonces (medicina, leyes y teología) ésta le era la menos desagradable.
En Quito se hizo amigo del poeta y político liberal
Julio Zaldumbide, con quien se reunía de continuo. En su casa a veces asistían practicantes de letras, destinados a convertirse en conocidos escritores: Agustín Yerovi, José Modesto Espinosa y Miguel Riofrío. Juntos comentaban a los grandes autores románticos europeos. En 1853 el presidente Urbina decretó la libertad de estudios en colegios y universidades. Por las nuevas regulaciones, Montalvo se vio privado de su cargo de secretario en el colegio San Fernando y además fue impulsado a abandonar su carrera de Derecho tras haber aprobado solamente el segundo curso. Así, decidió volver a Ambato.
En el ambiente melancólico de su casa (sus padres y su hermano mayor para entonces habían fallecido)
se concentró en el enriquecimiento de su formación de autodidacta, acostumbrado a tomar notas de sus lecturas en cuadernos que se conservan.Estudiaba gramática española y tratados de carácter idiomático. Profesando un respeto consciente a Capmany y Clemencín, estaba convencido de que era necesario fundar las originalidades estilísticas en la posesión de una forma correcta autorizada por los clásicos y los estudiosos más notables de la lengua
· Residencia en Francia:
A mediados de julio de1857 llegó a
Francia. Aunque el asiento de sus funciones de adjunto civil era Roma, Montalvo se quedó seis meses en París, por causas ajenas a su voluntad. Ahí conoció a don Pedro Moncayo, diplomático ecuatoriano, quien le brindó facilidades para su estímulo intelectual, y a celebridades francesas tales como Lamartine y Proudhon. Desde enero hasta agosto de 1858, mantuvo correspondencia con su hermano Francisco Javier esta correspondencia estaba destinada a la publicación en el semanario quiteño La democracia, que este último dirigía. Estos escritos, que conformaron una porción muy importante de su futura revista El Cosmopolita, no fueron bien recibidos en el Ecuador.Durante esta etapa en París, Montalvo se volvió melancólico, pues extrañaba su provincia. En Los proscritos, ensayo aparecido en El Cosmopolita, escribió:
La nostalgia consiste en un amor indecible por la patria y un profundo disgusto del país en que se está..., es un deseo de llorar a gritos al mismo tiempo que eso es imposible
Su permanencia en París duró tres años, durante los cuales se dedicó a sus estudios, los contactos con personalidades, los paseos urbanos de observación provechosa, la elaboración de páginas literarias, varias aventuras amorosas y breves tareas de oficina.
Asimismo, durante este tiempo se le manifestó un agudo reumatismo, cuyos efectos le acompañaron durante el resto de su vida
· Vínculos políticos y literarios en Europa:
Literarios:
Montalvo leyó todo cuanto entonces se podía leer acerca de Historia, Filosofía y Literaturas Helénicas y citó en sus obras de manera directa o glosada a bastantes griegos de la
antigüedad. Del mismo modo, aunque en menor grado, sentía admiración por la antigua Roma. El teatro romano de Terencio, Plauto y Séneca sirvió, si no de inspiración, de modelo, a los cinco dramas que escribió y que fueron recopilados en su Libro de las pasiones: La Leprosa, Jara, El descomulgado, Granja y El dictador. En definitiva, lo grecolatino llegó al escalón más alto de su saber, siendo el cimiento sólido de su formación y el arma que esgrimió en sus enconadas polémicas. Admiraba de Grecia a Sócrates, y de Roma a Julio César, como ejemplo del soldado, y a Cicerón, por su oratoria.
Literatura española:
Conocía buena parte de la literatura española, desde los
romances hasta el romanticismo. En más de una ocasión hizo críticas a varias obras literarias españolas y dedicó su ensayo El buscapié a exaltarlas. Sentía especial admiración y respeto por Cervantes y consideraba a su Don Quijote de la Mancha como lo más acabado en el mundo de las letras, al mismo tiempo que despreciaba la continuación escrita por Avellaneda. Por otro lado, Montalvo consideraba a las letras españolas contemporáneas a él (segunda mitad del siglo XIX) como vagas e improductivas, impugnando especialmente las malas traducciones de textos, aunque supo apreciar a los intelectuales españoles de la época.
Literatura francesa:
Las letras francesas, antes y después de las
guerras de la Independencia, tuvieron decisiva influencia sobre los escritores hispanoamericanos. El romanticismo tanto español como hispanoamericano tuvo sus simientes en Francia, y en América brotó primero y duró más. Montalvo fue un ideólogo romántico del liberalismo; sus modelos fueron Chateaubriand, Rousseau y Victor Hugo, mientras que por Lamartine sentía un profundo aprecio. Asimismo admiraba a Montaigne y Montesquieu, quienes junto a Rousseau inspiraron su pensamiento político. De Montaigne tomó no sólo la exaltación del hombre en su estado natural, sino varios temas y la técnica literaria que usaba en sus ensayos. Muchas de las ideas de Montalvo, sin ser necesariamente copiadas, son eco de El espíritu de las leyes de Montesquieu, y Rousseau tuvo su influencia en el escritor ecuatoriano por sus ideas sobre educación, gobierno, Estado, ciudadanía etc., expresadas en Emilio y El Contrato Social.
Política:
En la política Juan Montalvo estuvo vinculado a través de haber visitado varias ciudades de Europa haciéndolo que se envuelva con pensamiento diferentes, A través de sus tratados se puede evidenciar esto, Juan Montalvo al estar en Europa estuvo en algunos cargos, Se inspiro en los pensamientos que rodeaban a Europa en esa época lo que le ayudarían a escribir sus tratados relacionados a la política criticando a los gobiernos en Ecuador.


· Relación con la política ecuatoriana: Gabriel García Moreno e Ignacio de Veintenilla:
García Moreno:
El 16 de septiembre del año de 1860 inicia Juan Montalvo sus reparos a la política violenta de García Moreno.
En la carta que había Montalvo enviado a García Moreno se puede decir observaciones propias solamente de un temperamento muy agresivo, en medio del silencio general con que se aceptaban los hechos. "Ud. se ha manifestado excesivamente violento, señor García El acierto está en la moderación, y fuera de ella no hay felicidad de ninguna clase. . . Que el poder no lo empeore señor; llame usted a la razón en su socorro... Déjeme hablar con claridad: hay en Ud. elementos de héroe y de... suavicemos la palabra, de tirano. Tiene Ud. valor y audacia, pero le faltan virtudes políticas, que si no procura adquirirlas a fuerza de estudio y buen sentido, caerá, como cae siempre la fuerza que no consiste en la popularidad": Y al pedido de la dimisión del poder, para dejarle en libertad a la República, agregaba: "Si los pueblos en pleno uso de su albedrío quieren confiarle su suerte, acéptelo, y sea buen magistrado; si le rechazan, resígnese y sea buen ciudadano".
García Moreno sabía muy bien que se trataba del hermano menor de uno de los partidarios y amigos de Urbina, a quien perseguía activamente. Sin embargo reconociendo ingenuidad y talento, le perdonó las frases enérgicas de la carta.
Ignacio de Veintimilla
Político y militar ecuatoriano en 1869, con la colaboración de su hermano José, encabezó un golpe de Estado destinado a derrocar al presidente Gabriel García Moreno, quien llevaba en el cargo desde 1859 y contaba con el apoyo de las altas instancias religiosas y la oligarquía terrateniente. La intentona no fructificó, y Veintimilla fue detenido, juzgado y condenado al exilio. Si bien siempre había luchado contra las prácticas dictatoriales que habían caracterizado la presidencia de García Moreno, quien en 1869 había promulgado una Constitución autoritaria y confesional y restringido las libertades individuales, su gobierno fue adoptando progresivamente formas no constitucionales y alejadas del Estado de derecho. Ello motivó un creciente descontento hacia su política, tanto entre las filas conservadoras como entre las liberales.
Montalvo tuvo la oportunidad de conocer a Ignacio de Veintimilla durante el destierro de ambos en
París. El escritor ambateño era retraído, mesurado y falto de tacto social, aparte de que estaba acosado a diario por la pobreza. Por el contrario, Veintimilla era extremadamente sociable, daba rienda suelta a sus vicios y le despreocupaba el dinero. Así nació de Montalvo un inmenso desprecio hacia el general quiteño, y va realizando una despiadada crítica a la figura de Veintimilla al que tacha de inculto y salvaje. También son frecuentes las citas a obras literarias y a episodios mitológicos para completar la crítica al régimen de Veintimilla.
Para Montalvo, Veintimilla es el héroe de comedia, es apenas una fuerza bruta que llega momentáneamente a derrocar la ley, lo considera un delincuente común, un bufón. Y es así como lo describe en sus doce panfletos de las Catilinaria que tenían como finalidad realizar una crítica hacia el dictador
Ignacio de Veintimilla




· Consecuencias de su pensamiento Político:
Montalvo era un
idealista y le desagradaba la realidad política del Ecuador. Fiaba de la moral y de los principios como base del funcionamiento de la nación, y le preocupaba mucho destacar la importancia de las dotes morales de los políticos, cuando en realidad tanto los conservadores como los liberales tenían defectos. Por eso el profesor Louis Arquier afirmó que “Cada vez que habla de política el articulista se enfrenta con una contradicción, el tema le atrae y le repele a la vez”.
Montalvo era muy respetuoso de las leyes, pero le molestaba el hecho de que algunas fueran injustas. En
El Cosmopolita atacaba a los legisladores que creaban o derogaban leyes a su conveniencia:
Un diputado tiene las mercaderías en camino para la aduana, proyecto de ley rebajando los derechos anexos a esas mercaderías. A la nación le importa esa rebaja. Otro diputado es dueño de una fábrica en que se elabora cierto artículo, proyecto de ley reduciendo la pensión impuesta a ese artículo. A la República le importa por entonces aquella reducción.
También despreciaba la tiranía, a la que se refería, entre otras formas, como "el abuso triunfante, soberbio, inquebrantable" En su opinión, para que haya tiranía necesariamente debía haber un pueblo dispuesto a soportarla, ya sea por timidez o apatía; así, el pueblo era tan culpable del establecimiento de una tiranía como el mismo tirano. Su posición liberal le llevó a oponerse a cualquier régimen que no haya sido elegido por sufragio, aunque llegó a oponerse al voto popular si el país no gozaba de sus libertades.
Respecto a los derechos de las personas, defendió en varias ocasiones los derechos de la mujer. También defendió los derechos de los indígenas y los negros, más por su idea de igualdad de todos los hombres ante
Dios que por simpatía hacia ellos, pues probablemente tenía prejuicios raciales. Consciente de la gran responsabilidad que pesaba sobre los intelectuales con respecto de los problemas sociales de los indígenas, afirma:
No, nosotros no hemos hecho este ser humillado, estropeado moralmente, abandonado de Dios y la suerte; los españoles nos lo dejaron, como es y como será por los siglos de los siglos.
Montalvo en pocas ocasiones se refería a los militares. Pensaba que la historia y la guerra son inseparables y se limitaba a discernir entre guerras justas e injustas. Asimismo, como hombre de su época no permanecía insensible ante el aspecto heroico de las luchas y la grandeza que hay en despreciar la propia vida en aras de un ideal.
· El Cosmopolita:
Desde que regresa Juan Montalvo al Ecuador toma una postura activa contra la dictadura de Gabriel García Moreno. Entonces su vocación de escritor le induce a crear la revista llamada “El Cosmopolita “pero que le llevaría al destierro de Ambato. Se hicieron nueve entregas publicadas desde el 3 enero de 1866 hasta el 15 enero de 1869.
En el prospecto decía: "Mucho es que ya podamos a lo menos exhalar en quejas la opresión en que hemos vivido tantos años; mucho es que no hayamos quedado mudos a fuerza de callar por fuerza..."
Montalvo atacaba en general los vicios y la corrupción de las costumbres, sus hermosas cóleras perdían un tanto de su briosa eficacia, como embotándose en el blanco fofo y disperso de la multitud. El buscó criticar a Gabriel García Moreno para evitar a toda costa que este tuviera un nuevo periodo presidencial. Por su parte, Gabriel García Moreno, hábil satírico también, se contentó con pagarle, en dos sonetos de estilo corrosivo, la deuda contraída con "El Cosmopolita". Se titulaba el uno: "A Juan que volvió tullido de sus viajes sentimentales"... Y el otro: "Soneto bilingüe dedicado al Cosmopollino"...
“El Cosmopolita” quería sobre todo evitar el nuevo periodo presidencial de García Moreno era uno de ellos pero fracasó ya que este volvió al poder en 1869. También en este ensayo se destaca “La Carta de un Padre Joven” escrita por Juan Montalvo para su hija María del Carmen a quien no veía hace mucho tiempo
"El Cosmopolita" podía, pues, seguir aconsejando a don Jerónimo Carrión que no se le ocurra nunca imitar la cruel política de su antecesor, "azotador de generales", "matador de prisioneros inermes".
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· Los Siete Tratados:
Montalvo tras su primer destierro en 1869 se aísla a Ipiales donde profesa una gran admiración a este pequeño pueblo fronterizo con Colombia. Cuando regresa por segunda vez de París se instala en Ipiales desde 1873 hasta 1876. Desde entonces es considerado por los ipialeños como uno de sus hijos adoptivos. Montalvo amó tanto a Ipiales que la llamó “La ciudad de las Nubes Verdes”. En la pacífica Ipiales escribió la mayor parte de sus obras con impacto mundial. Entre estas obras se encuentra “Los Siete Tratados” que en su mayor parte fue escrita en Ipiales.
Esta obra recoge siete ensayos que los publica en dos tomos.
El tomo I contiene: "De la nobleza", "De la belleza en el género humano" y "Réplica a un sofista seudocatólico"
El tomo II contiene: "Del genio", "Los héroes de la emancipación hispanoamericana", "Los banquetes de los filósofos" y "El buscapié"
En su obra expresa sus opiniones sobre diversas materias, a veces en tono polémico, y donde muestra su erudición, en especial sobre la cultura clásica.
En esos Siete Tratados Montalvo presenta y discute con habilidad las más elevadas cuestiones de filosofía y de moral, y manifiesta en sus investigaciones su profundo conocimiento de las civilizaciones de los pueblos antiguos y modernos.
De la nobleza:
Montalvo inicia este tratado afirmando que, aunque todas las
razas humanas tienen grandes diferencias, su origen es único.
“Puesto en controversia el origen único de la especie humana, no habría cosa que dificultar en orden a la desigualdad de las clases, y la nobleza de la sangre vendría a ser prerrogativa natural y esencial en las que la reclamasen y poseyesen a justo título. Si admitimos empero una sola cuna para todos los mortales, el principio de la nobleza lo hemos de buscar en otra parte.
Después se refiere al hecho de que la nobleza a veces se fundamenta en la
riqueza:
“En nuestros tiempos las riquezas son el fundamento de la nobleza: el mundo ha pasado por la cola de un cometa y ha perdido la vista: ahora no vemos como veían los antiguos, esos patriarcas venerables que cabalgaban en asnos y andaban el pie desnudo.”
]De la belleza en el género humano:
Inicia este tratado estableciendo que es imposible definir la
belleza: "Belleza material es lo que simpatiza a los ojos y llena el corazón, pudiéramos decir; pero éstos son efectos de la belleza, y no la belleza misma".
Por otro lado, para Montalvo no puede haber belleza sin
virtud: "Por desgracia la belleza no es hermana de la virtud, ni siquiera de la bondad. Si no fuese poner tacha impía, sería yo capaz de afirmar que hubiera sido mejor que sin virtud no reconociésemos belleza de ningún linaje".

Réplica a un sofista seudocatólico:
En su opinión, sólo el
fanatismo y la torpeza pueden poner un abismo entre la virtud antigua y la moderna, entre la virtud pagana y la cristiana: "Bien se me alcanza que la pura y limpia virtud, virtud del cielo, está en la ley cristiana, ley de Dios; mas si los antiguos griegos y romanos practicaron gran parte de ella, diremos que no fue virtud, porque el Redentor no había aún venido al mundo?".
A veces en este tratado se refiere a las nuevas corrientes sociales e ideológicas europeas, aunque no las profundiza, como en el siguiente caso:
“Achacar a la Roma antigua la invención del socialismo, es lo mismo que achacarle la esclavitud. El socialismo por un encadenamiento misterioso de las ideas y las cosas, tiene su cuna en el despotismo, quien lo creyera; y no podía, por ley de la naturaleza, haber nacido en un pueblo que adoraba la libertad, la cultivaba y la gozaba como su bien mayor, más verdadero y presente.”
Del genio:
Asegura que el genio, como fuerza creadora, no es facultad universal. El genio es un don rarísimo "con que Dios mejora a los predestinados de su amor", mientras que "ingenio es talento, inteligencia repartida". Dice:
“El ingenio puede ser modesto, humilde, y hasta bajo: el genio es sublime, siempre sublime; y sublimidad no existe sin grandioso atrevimiento, fuerza incontrastable, ímpetu irresistible. El ingenio es juicioso, tímido muchas veces: su vuelo no traslimita el espacio de una apocada sensatez: el genio se agita en una como demencia celestial, bate las alas impetuosamente y, encendidos los ojos, se dispara.
Los héroes de la emancipación de la raza hispanoamericana:
Como su nombre lo indica, este tratado está dedicado a exaltar la memoria de aquellos quienes lucharon en las
Guerras de Independencia Hispanoamericana, en especial Simón Bolívar.
“Nuestra dicha es haber conquistado la libertad, pero nuestra gloria es haber vencido a los españoles invencibles. No, ellos no son cobardes; no, ellos no son malos soldados; no, ellos no son gavillas desordenadas de gente vagabunda: son el pueblo de Carlos Quinto, rey de España, emperador de Alemania, dueño de Italia y señor del Nuevo Mundo”.
Los banquetes de los filósofos:
En este ensayo, anota los alimentos preferidos por los antiguos y relata los banquetes de reyes y de los filósofos griegos. En un pasaje se pregunta "Pudieron los antiguos salir airosos en sus comidas y banquetes sin la papa?”
Del mismo modo, no deja escapar la oportunidad de polemizar, y nuevamente ataca al clero. No puede concebir que mientras las muchedumbres padecen de hambre, el clero viva en la opulencia.
El buscapié
El buscapié contiene varios comentarios críticos. Es uno de los primeros escritos en referirse al
Quijote como una obra de arte y no de casual inspiración: "El Quijote no es obra de simple inspiración, como puede serlo una oda; es obra de arte, de las mayores y más difíciles que jamás han llevado a cima ingenios grandes". También nota que Don Quijote y Sancho no son solamente arquetipos y personajes antagónicos, sino personajes que se complementan y completan: "Ni Don Quijote es ridículo, ni Sancho bellaco, sin que la ridiculeza del uno y la bellaquería del otro resulte algún provecho general".

· LAS CATILINARIAS
Las Catilinarias[] forman un conjunto de doce
ensayos publicados por el escritor ecuatoriano Juan Montalvo en Panamá entre 1880 y 1882. Estos escritos tenían como finalidad realizar una crítica hacia el dictador Ignacio de Veintimilla, general que ocupaba el poder en Ecuador desde 1876.
Durante los doce ensayos que componen la obra, Montalvo va realizando una despiadada crítica a la figura de Veintimilla al que tacha de inculto y salvaje. Va elaborando también una descripción de la sociedad ecuatoriana de su tiempo, sin ahorrar críticas a otros políticos o a sectores del clero. Encontramos además numerosas referencias a la sociedad europea de la época, que Montalvo conocía muy bien por haber residido varios años en España y Francia. También son frecuentes las citas a obras literarias y a episodios mitológicos para completar la crítica a Veintimilla.
El título lo toma de
Cicerón y su famosa peorata hacia Catilina ("¿Hasta cuándo Catilina, abusarás de nuestra paciencia?"); extrapolándola la política ecuatoriana; algo así como arengado y preguntando a Ignacio de Veintimilla: "¿Hasta cuándo Ignacio, abusarás de nuestra paciencia?". Cada capítulo contiene, a su vez, "el mote de la empresa de Don Fernando el Católico": "Tanto monta, monta tanto".
Montalvo procuraba ser justo y no acusaba a sus adversarios de delitos que no cometieron. Por poner un ejemplo, cuando se enteró en Ipiales de rumores de un asalto a los fondos públicos, por parte de Veintimilla, escribió a su fraternal amigo Rafael Portilla: "Es preciso que seamos exactos en los cargos: deseo saber a ciencia cierta qué hay en esto, con las cantidades fijas. No olvide por nada este punto ni lo exageren, ni lo desfiguren".
Entre los numerosos pasajes de esta obra que vituperan a Veintimilla, podemos destacar la segunda catilinaria. Montalvo distingue entre los
tiranos y los simples malhechores, afirmando que Veintimilla pertenece a este segundo grupo, por las cosas que hace y sus cualidades de bribón. Luego se refiere a los pecados capitales, indicando que Veintimilla sufre de cada uno de ellos.

Relacionar y definir lo que opina Juan Montalvo sobre los aspectos
Por ejemplo en las catilinarias
La primera catilinaria trata de la libertad, las leyes, la disciplina, y el orden, a la vez que, muy sagazmente, da lecciones léxicas al discutir algunos fenómenos fonéticos o la exponer palabras mal usadas. En la segunda define lo que es tirano y tiranía. En la tercera instiga a que el pueblo, especialmente el de Guayaquil, se levante y deponga al gobierno. Hace también un recuento de los dictadores hispanoamericanos. La cuarta catilinaria acomete contra Urbina y Borrero. La quinta catilinaria es moralista; dice Montalvo que “Cada vicio es una caída del hombre” y luego analiza algunos de ellos. En la sexta, Montalvo defiende el propósito de su obra, y discute el concepto de civilización y barbarie.
En la séptima catilinaria, con espíritu didáctico, presenta las ventajas de la educación, y analiza el sistema educativo, comparándolo con aquel de otros países. Nota que “ el clero ha sido factor positivo en el desarrollo de la educación en muchos países, mas no en el Ecuador donde por el contrario ha servido de óbice al desarrollo libre del pensamiento” Termina esta catilinaria reproduciendo un discurso de su autoría en el que se aboga por los derechos de la mujer. En la octava, además de continuar tratando el tema de la educación, se preocupa de recalcar los bienes de la cultura. En la novena se refiere a los centros de educación. En la décima y undécima enviste con fervor contra Borrero. En la última catilinaria discurre sobre las edades, elogia la juventud, e instruye al soldado con agudo proselitismo de ganarse la voluntad de este para derrocar al gobierno.
En el cosmopolita
En el primer cuaderno de El Cosmopolita, Montalvo acomete contra García Moreno por sus abusos de poder y condena la opresión. Se refiere luego a la libertad de imprenta y al obligado silencio de la prensa durante su gobierno. Menciona además su estadía en Europa, una literaria descripción de su visita a Roma y sobre todo de evocación de la Roma antigua, así como algunos otros artículos de carácter político y sociológico.
Después de publicar el tercer número de “El Cosmopolita”, sea por dificultades editoriales, por estrechez económica u otras razones, Montalvo regresa a Ambato y ahí temporalmente se dedica al estudio, la meditación y a escribir una serie de ensayos que constituyen el material del libro cuarto, el más extenso. Montalvo deja de lado la política, para entrar en el campo de la historia, la sociología, la filosofía y la crítica del arte, con una serie de artículos que, al decir de su propio autor, constituyen una “humilde enciclopedia”
Pero al final el encontraba muy importante todos los aspectos pero unos más importantes que otros como por ejemplo la libertad él decía que era muy importante ya que es algo que el hombre se lo gano y luego de ser liberados del poder español.También la esclavitud es otro cosa que no debería existir en el mundo, la nobleza les ayudaba en mucho ya que gracias a la ellos podían entrar personas de la poder y hay esas personas colocaban sus reglas y tratados que querían. El por ejemplo define la nobleza: que “aunque todas las razas humanas tienen grandes diferencias tienen un mismo origen” Toma como referencia a Montesquieu y su estudio sobre la influencia climatológica en el desarrollo de los rasgos distintos de la razas. La tiranía era estuvo en Ecuador Gracias a Gabriel García Moreno (El que se quejaba de su presidencia dentro o fuera del país)

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